sábado, 4 de mayo de 2013

El Banco de Emisión de Chiapas, 1902-1908. Una experiencia singular a finales del porfiriato




J. Manuel Salinas Sánchez

Resumen. Los estudios económicos y financieros del estado chiapaneco son prácticamente nulos. Aún siendo uno de los factores fundamentales para entender las causas que originaron su rezago y marginación, no se ha puesto énfasis en concebir y exponer que este proceso marco el destino de la entidad. La finalidad de este artículo es buscar una explicación acerca  de los factores que no permitieron que la región, que desde las últimas décadas del siglo XIX hasta prácticamente 1915, que se había convertido en una proveedora de materias primas y productos agropecuarios para el mercado internacional, no pudiera erradicar los rezagos de una sociedad preindustrial que siguió manteniendo vestigios coloniales y no se suprimieron hasta ya bastante entrado el siglo XX.


Palabras Clave: Banco, moneda, numerario, agio y grupos de poder.

Introducción
La imperiosa necesidad de integrar a Chiapas al mercado nacional e internacional obligaba a las autoridades estatales a realizar obras de infraestructura en las vías de comunicación. Los pocos recursos con los que contaba la Hacienda Pública Estatal no le permitían realizar esta labor. A diferencia de estados como Chihuahua, Durango, Sonora, Zacatecas que se habían beneficiado con la creación de vías férreas que les permitían sacar al exterior sus productos, Chiapas seguía sufriendo por esta carecer de ellas. Aquellos estados para realizar las obras de infraestructura se habían apoyado en instituciones de crédito que fueron creciendo con los proyectos de inversión que se desarrollaron en esos estados. Y esto iba acorde con la idea de la administración federal de impulsar el despegue del sistema bancario del país. Se pensó que con la creación de bancos locales, se podría lograr el objetivo de impulsar el desarrollo industrial. Es bajo este esquema es que se funda el Banco de Emisión de Chiapas en 1902,[1] y tenía como finalidad impulsar la creación de una vía férrea en el estado. Obra necesaria para integrarse al proceso de modernidad que exigía la administración federal.

El Banchis pretendió marcar el destino financiero de la entidad, pero no contó con que se iba a enfrentar a situaciones que estaban fuera de su alcance y no eran fácilmente negociables. El agio estaba bastante arraigado, además no se contaba con suficiente numerario nacional para cubrir las necesidades del mercado, aquí prácticamente la moneda que circulaba era la centroamericana y sudamericana y la población no confiaba en el papel moneda. Estas situaciones marcaron el destino del Banchis ocasionando que se fusionara con un banco regional establecido en Puebla. La baja captación de recursos que obtuvo el banco de 1902 a 1908, aunado a la crisis económica de 1905 y la baja de exportaciones de 1907, orilló a los inversionistas a promover su fusión en 1908 con el Banco Oriental de México de Puebla,[2] de capital español, siendo su principal accionista Manuel Rivero Collada, financiero y empresario que tenía la visión de formar una institución financiera regional que considerara a los estados de Puebla, Tlaxcala, Oaxaca y Chiapas,[3] en contraposición al Banco Nacional de México[4] y el de Londres y México, quienes habían obtenido ciertos privilegios en la administración porfirista.

El establecer un banco local no era una idea utópica, máxime porque el estado se encontraba en un proceso de inserción en el mercado mundial. Chiapas desde las últimas dos décadas del siglo XIX, figuraba como productora y exportadora de materias primas y artículos agropecuarios, que requerían las naciones industrializadas tales como café, maderas finas, ganado mayor, añil y licores entre otros que se producían en la región. El estado era inminentemente rural y los inversionistas extranjeros que se habían estacionado en el estado canalizaron sus esfuerzos en la producción de estas mercancías, como fue el caso del Soconusco con el café y cacao, Pichucalco con el maíz, café y caucho, los Altos con el trigo entre otros.[5] Además había necesidad de expulsar la moneda cachuca que circulaba en la región por los riesgos que representaba para la población. Pero las circunstancias no permitieron que se cimentara y afianzara esta institución crediticia. Estos antecedentes se entrelazaron y de una u otra manera ocasionaron que la vida del Banchis fuera efímera.

Génesis del Banco de Chiapas
Con la expedición de la Ley General de Instituciones de Crédito de 1897, la administración porfirista reglamentaba el funcionamiento de la banca en el país. Con esta Ley se pretendía salvar el caos y anarquía con que trabajan los bancos en esta época. Ahora tendrían la tarea de fomentar proyectos de inversión en los estados para insertarse en el proyecto de desarrollo que tanto anhelaba la política porfirista. La visión era elevar a la nación a la altura de los países industrializados y para ello se requería abrir las fronteras a los capitales extranjeros que podrían, según la política del momento, insertar a la nación en el tren de la modernidad, sueño acariciado por el presidente Díaz. Con esta idea y al amparo de esta Ley se funda el Banco de Emisión de Chiapas, abriendo sus puertas en febrero de 1902.[6]

Dicha Ley había previsto la creación de bancos en las modalidades de Emisión, Hipotecarios y Refaccionarios.[7] La existencia de los bancos de emisión (instituciones de depósito y descuento con facultad para emitir billetes, moneda fiduciaria), se permitió perentoriamente porque la administración federal no contaba con un Banco Central que regulara la emisión de la moneda fiduciaria, pero además por que la moneda acuñada no era la suficiente para cubrir las necesidades financieras del país. La expedición de papel moneda cubría esta imperante necesidad, que además les servía a estas entidades financieras de bancos de emisión porque contaban como fuente de fondos, no sólo con los depósitos de la clientela, sino también con sus billetes que colocaban en circulación. Los billetes eran pagaderos al portador y a la vista en moneda metálica (plata u oro),[8] cuya oferta controlaban internamente pues se sujetaban a lo que disponía la Comisión de Cambios y Moneda. El papel moneda jugó un rol importantísimo en el desarrollo de las instituciones bancarias. ‘La emisión de billetes permitía a los bancos financiar a su clientela, era un aliciente muy fuerte para los banqueros, que para prestar, no tenían que depender exclusivamente de su capital, ni esperar depósitos de clientes no habituados a hacerlos.[9]

El Banchis se ubicó en el renglón de Emisión porque esta modalidad le permitía expedir sus propios billetes y con esta opción concibió la idea de cubrir los gastos que generaría la construcción del Ferrocarril Panamericano, obra primordial de fundadores e inversionistas de esta institución. Su administración pensó que controlaría el monopolio regional de la moneda, con la idea que al no existir otra institución crediticia en el estado, podrían captar los recursos cautivos de la localidad, pero no obtuvieron los resultados esperados, este error de cálculo obligó a los inversionistas iníciales a desistir de su cometido, los depósitos de la clientela no fueron suficientes para amortizar los gastos de la obra en cuestión, y es que la falta de ahorradores fue una constante que se prolongó indefinidamente a pesar que ‘a partir de 1903 se había puesto de moda pagar intereses sobre los depósitos, práctica que entre la clientela fue acogida con el beneplácito que era de esperarse’.[10]

Por ser los bancos instituciones nuevas y por desconocer su funcionamiento los clientes potenciales desconfiaban del uso de papel moneda para realizar operaciones mercantiles por estar habituados a que en sus transacciones utilizaban la moneda acuñada, que era símbolo de valor y expresión auténtica del dinero, se resistían a considerar los billetes como medida de valía. Situación que fue difícil formalizar a una población que no estaba acostumbrada a utilizar el sistema bancario para depositar sus ahorros. Sólo por algunas situaciones emergentes, un sector de la población se vio obligado a utilizar estos bancos para depositar sus capitales y esto fue por que en la capital chiapaneca en 1906, se habían suscitado una serie de ‘robos a casas habitación y habían hurtado el dinero que en ellas atesoraban sus habitantes, hecho que obligó a otros ciudadanos a recurrir a cualquiera de los dos bancos que existían en la localidad para asegurar su patrimonio.’[11]

La tarea que habían emprendido los fundadores del banco era muy compleja, la repartición de la riqueza en el estado era extremadamente desigual, de los 360,799 habitantes que había arrojado el censo de 1900,[12] aproximadamente el 80% era de origen indígena, el 15% albergaba a los mozos y baldíos y el 5% restante se consideraba a los hacendados, grandes finqueros y comerciantes,[13] personajes que podían incluirse en uno o en ambos segmentos. Eran éstos quienes controlaban las ligas comerciales, crediticias y financieras del estado y como realizaban operaciones de crédito y fomentaban el agio no necesitaban de los bancos. Por esta razón los depósitos a éstas instituciones se reducían drásticamente, además tenían el problema de la moneda centro-sudamericana que había invadido la entidad de tiempo atrás y como era la única que se conocía en la localidad, la población la utilizaba como sí fuera moneda de curso legal. Esta situación afectó enormemente a los inversionistas que no previeron que podrían encontrar una gran resistencia por parte de la población para aceptar los billetes emitidos por ellos,[14] teniendo que competir con dicha moneda ‘cachuca’ que circulaba en la entidad y había asumido el papel de moneda oficial en el estado.[15]

El establecimiento de una institución de crédito era necesaria desde el punto de vista económico. La urgencia por integrar el mercado local con el centro y norte de la república se había vuelto una imperiosa necesidad que no podía pasar inadvertida pues existían riesgos latentes para los inversionistas y comerciantes del estado por la fragilidad económica que presentaba la nación guatemalteca en estas fechas. La fragmentación y lejanía en que se encontraban los centros mercantiles locales con respecto al centro de México ocasionaban que, Comitán por ejemplo, a través de su frontera con Guatemala, realizara sus operaciones comerciales y mercantiles con moneda guatemalteca, aun a pesar de los riesgos que esto representaba para los comerciantes mexicanos, pero no había mucha opción puesto que la moneda nacional no llegaba fácilmente a estas regiones por el aislamiento en que se encontraba con respecto al mercado nacional por la carencia de vías de comunicación para trasladar sus productos a los mercados nacionales.

El Banchis se funda por la labor de convencimiento que había realizado José Mora con algunos inversionistas norteamericanos de Lyons, Nebraska y Los Ángeles California,[16] quienes habían adquirido experiencia en la administración de bancos en su ciudad natal, como Franklin Everett que había administrado el primer banco en Lyons en 1881 con buenos resultados, aunque era notorio que a este grupo de inversionistas les interesaba y de manera prioritaria, la construcción de la línea férrea. A estos inversionistas se les unió Enrique C. Creel, quien junto con Mora pertenecía al grupo de los ‘científicos’.[17] Creel se había destacado como un precursor de negocios en su estado y se embarcó en la labor de ser accionistas de esta nueva institución bancaria, además contaba ya con alguna experiencia ya que había sido fundador y gerente del Banco Minero de Chihuahua, es decir, que al menos en apariencia la administración de esta institución parecía tener asegurado su buen funcionamiento. El Consejo de Administración quedaba integrado de la siguiente manera:

            Nombre                      Procedencia               Posicion
Walter Everett                         Lyons, Nebraska         Presidente
Fremont Everett          Lyons, Nebraska         Gerente general
Edward B. Everett       Lyons, Nebraska         Tesorero
Alfred B. Lyon                       Lyons, Nebraska         Agente pagador (residiría en Tonalá)
Delbert E. Lyon          Lyons, Nebraska         Cajero
James M. Neeland       Lyons, Nebraska         Promotor
C. F. Earle                   Los Angeles, Cal.        Inversionista
Enrique C. Creel         Chihuahua                  Inversionista y asesor
Ciro Farrera                 Tuxtla Gutierrez          Inversionista
Clemente Castillo        Cd. de México            Inspector bancario federal.[18]

La falta de un estudio profundo sobre las condiciones del estado en 1902, ocasionaron que la administración fundadora del Banchis claudicara y cediera sus derechos a empresarios locales. Estos conocedores de las problemáticas internas sabían que desde las dos últimas décadas del siglo XIX, habían ingresado a la región grupos de inversionistas extranjeros que habían logrado tener un gran arraigo porque sus capitales, además de servir de recursos para hacer productivas sus haciendas y fincas rústicas, también los utilizaron para realizar operaciones de crédito. Fungieron como agentes financieros, labor que se les facilitó por contar con el apoyo de las casas comerciales y crediticias de Europa y los Estados Unidos.

Aunque el Banchis fue una esperanza para algunos sectores de la población, la institución desde sus inicios se enfrentó a ciertos problemas de liquidez que Rafael Pimentel, gobernador del Estado reconoció en su informe de 1902 que; ‘si bien tuvo al principio las dificultades de todo negocio nuevo, ha regularizado ya sus operaciones que es indudable irán  ensanchándose más cada día’.[19] Para esta fecha se había realizado el cambio de administración, solicitado por los inversionistas iníciales con Walter Everett como vocero. Habían decidido dejar la institución por la poca rentabilidad que habían observado en cinco meses de actividades.[20] Ramón Rabasa, hermano del ex gobernador Emilio Rabasa, aprovechando los nexos que había adquirido al desempeñarse como Tesorero General de Gobierno y apoyándose en las ligas que había cultivado su hermano en la ciudad de México, toma la decisión de rescatar esa institución financiera. Para hacerlo conforma un equipo que a partir de este momento, se empieza a perfilar como el grupo hegemónico que regirá los destinos políticos del estado hasta 1914,[21] reuniendo a un grupo de capitalistas locales para hacer rentable el banco, porque este tipo de instituciones, le eran desconocidas a la población y para que pudieran tener confianza en una entidad de esta naturaleza, era necesario conocer a quien la dirigía, por lo tanto se pensó que con la incorporación en el consejo de administración de hombres de reputación honorable y solvencia económica de la localidad podrían salvar esta situación con los clientes que se habían acercado para depositar sus ahorros y con este referente, podrían convencer a los demás usuarios potenciales a depositar su dinero en este banco. Así el nuevo consejo administrativo quedó integrado de la siguiente manera:

Gerente:          C. Ramón Rabasa.
Cajero:            Lic. Rafael Selvas.
Interventor:     Ing. Clemente Castillo.
Escribiente:     Sr. Carlos Moguel.
Todos hijos de Chiapas y quienes por su ilustración y honorabilidad, hánse hecho acreedores a la confianza y distinción de los Gobernantes.
Forman el nuevo Consejo de Administración:
J. M. Neeland.
Ramón Rabasa.
José Mora.
Ciro Farrera.
Carlos Meyer. [22]

El capital social que reportó el banco en su creación fue de $500,000.00 pero sólo presentó $255,000.00 en metálico, y emitió billetes por $500,000.00, afortunadamente no se excedieron en su emisión como puede apreciarse en los balances mensuales. El flujo de estos billetes más los depósitos a la vista y los saldos de las cuentas corrientes, hacían difícil la situación de la institución. La diferencia entre el capital social y el capital no exhibido sólo se regularizó hasta octubre de 1905,[23] cuando reunió la cantidad de $245,000.00 pesos para cubrir la totalidad de su capital social.

Para hacerse cargo de la gerencia del Banchis, Ramón Rabasa tuvo que solicitar una licencia al cargo que desempeñaba en la administración pública, donde había conocido a comerciantes y particulares que estaban autorizados para recibir billetes, hacer giros y préstamos en las principales plazas de la entidad. Era esta una oportunidad única para que la élite tuxtleca fuera tejiendo los hilos que les permitiría ir tomando el control de la política que habría de regir los destinos del estado de una forma más firme. De los grupos del estado, el de Tuxtla era más fuerte y consistente que el de San Cristóbal. Aún dentro de los grupos de poder, siempre va a existir uno que se quedará rezagado a las demás y este era el caso de la zona de Los Altos. Con esta percepción Ramón Rabasa comienza a cerrar filas con las élites de los municipios de Comitán, Tonalá, Soconusco y Tuxtla en contraposición de las élites de San Cristóbal, Chilón, Pichucalco y en cierta manera Palenque, que presionaban al gobernador en turno para ser beneficiarios de los negocios que se operaban en la administración pública y que hasta este momento habían beneficiado al grupo que representaba la élite de Tuxtla. De esta manera Ramón Rabasa organiza al grupo que monopolizaría el flujo de capitales estatales y nacionales con el apoyo de los agentes bancarios. Algunos de estos comisionados se convirtieron posteriormente en accionistas del banchis, razón por la cual promovieron de manera fehaciente los servicios de esta institución, máxime cuando hicieron su presentación formal a través del Periódico Oficial dando a conocer las personas físicas y comerciantes que fungirán como representantes del banco de la siguiente manera:

“Participamos al público que son agentes de este Banco:
Don Mariano S. Trujillo, en San Cristóbal Las Casas
Don Manuel E. Guzmán, en Cintalapa
Don Enrique Rau, en Palenque y Chilón
Señores Schauenburg y Meyer en Comitán
Señores R. Corzo y Cía. en Chiapa y
M. Forteza y Cía. en Pichucalco
Dichas agencias cambiaran nuestros billetes a la par y están autorizadas para hacer giros y atender toda clase de negocios que se relacionen con esta Institución.”[24]

Una vez concluidas las labores de organización y administración, la siguiente tarea era captar recursos y que mejor cliente que el gobierno, área que no le resultaba desconocida a Ramón Rabasa, su paso por la Tesorería Pública le permitió conocer los renglones en que se invertía lo recaudado y conocía también las necesidades y carencias de la Administración Pública. Con estos antecedentes le hacen una propuesta a gobernador Pimentel, para suscribir un convenio entre el Banco y su administración para que esta institución hiciera la función de concentrador de fondos en la recaudación de impuestos a través de sus agentes, propuesta que acepta Pimentel tratando de esta manera que la negociación que aceptaba con el banco fuera de la siguiente forma:

 ‘Cábeme, pues, la satisfacción de informar que no obstante las dificultades enumeradas hasta aquí, no se ha recurrido a ningún medio oneroso para contrarrestar el periodo de crisis, pues si bien es cierto que usando de facultades anteriormente concedidas, se ha abierto una cuenta de intereses recíprocos entre el Banco de Chiapas y la Tesorería General, esta operación no ha revestido el carácter de empréstito, sino que ha tenido por base preferente facilitar la concentración de fondos del Erario existentes en Departamentos de difícil contacto mercantil con la capital.’[25]

La posición del gobernador Pimentel, desde que asumió el poder fue de no adquirir compromisos con entidades financieras, tratando de no comprometer las arcas de la hacienda local,[26] posición contradictoria pues tenía adeudos con particulares, como era el caso de Pedro del Cueto. Bajo esta idea del gobernador firma el convenio para que el banchis fuera la recaudadora de fondos de esta manera de la hacienda local, de esta manera las cantidades que le suministraba el banco a la administración pública nunca se presentaron en los balances mensuales como préstamos sino que se aplicaron en el renglón de las cuentas corrientes, de esta manera el gobierno no tendría que estar efectuando renovaciones cada seis meses y tampoco debía justificar el destino de estos créditos porque realmente no eran tales. Los saldos de la cuenta gubernamental podrían variar de ser deudores o acreedores y en ese caso el banco pagaba o cobraba intereses por los saldos que reportaban mensualmente.

La captación de recursos fue una limitante para el Banco, las cifras manifestadas en sus balances mensuales así lo reflejan. El renglón de depósitos a la vista o a plazo, reportaban cantidades poco significativas como para aventurarse a expedir créditos por cantidades considerables pues, no existía la práctica del ahorro. Habrá que recordar que el grueso de la población era indígena y no percibían un ingreso seguro, el otro sector era el de mozos y baldíos quienes se encontraban acasillados en las fincas rústicas y haciendas, esto sin considerar que no existía la clase media que fuera la proveedora de recursos a la institución. El problema que presentaba el estado, es que no contaba con un sector que pudiera darse el lujo de ahorrar y quienes podían hacerlo, eran los dueños de las fincas y haciendas pero le daban otra utilidad a sus capitales, los ocupaban en operaciones de préstamo (práctica del agio). Situación por lo que no podía ejercitar la cultura del ahorro.

La competencia de los empresarios-financieros de la localidad fue una traba muy difícil de superar y esta situación persistió prácticamente hasta 1906, año en que el Banchis pretende abrir sucursales en Tapachula y Tonalá, de acuerdo a lo estipulado en la escritura que registró el Notario Público Enoch Paniagua.[27] En febrero de 1906 se abre en Tapachula la sucursal del Banchis,[28] quedando como gerente de dicha institución en esa ciudad R. O. Stevenson,[29] un hacendado de la localidad a quien ratifica la Secretaria de Hacienda para ocupar dicho cargo.[30] En el cuerpo de la escritura del notario Paniagua, se estipula la apertura de una sucursal en la ciudad de Tonalá, pero no logró concretarse, por la crisis por la que estaba pasando tanto el banco como los productores, ocasionada por la recesión de la economía norteamericana.[31] Es posible aventurar que la apertura de la sucursal de Tapachula por el banchis se da por la expansión que estaba realizando Banamex hacía el sureste y en quien veían un peligro latente.

El año de 1906 fue crucial para definir el destino del Banchis. Ramón Rabasa deja la administración del banco para convertirse en gobernador interino del estado, hecho que se da por una enfermedad que había contraído Rafael Pimentel impidiéndole seguir en el cargo. No es difícil suponer que por la influencia que Emilio Rabasa tenía con Porfirio Díaz, le hubiera sugerido suplir la vacante con su hermano Ramón porque veía en Pimentel un peligro que podría poner en riesgo su influencia en la región, por las simpatías que había tomado por la élite sancristobalense. Además la reforma monetaria de 1905 había puesto nerviosos a los inversionistas del banco y no era difícil pensar también que la poca rentabilidad y las bajas utilidades que había reportado en su reunión anual, habían influido en el ánimo de los socios quienes orillaron a la administración a establecer contacto con sus homólogos del Banco Oriental con miras a buscar una fusión.[32] Eso puede explicar la decisión de Ramón Rabasa de tomar las riendas del Estado, porque la concesión que obtuvo Banamex para abrir sucursales en Tuxtla y otra en Tapachula, ponía en riesgo la inversión que había realizado con el Banchis. Pero además, el hecho de ser el hombre fuerte del estado, le aseguraba a su grupo mantener las riendas de la política que debía aplicarse en la entidad de acuerdo a su conveniencia.

Ramón Rabasa toma la gubernatura dejando la administración del banco en manos de Rómulo Farrera, un comerciante y finquero local, afianzando así el liderazgo de la familia Rabasa. Para Ramón el banco ya no era su prioridad, y lo dejó que siguiera su propia dinámica. Para estas fechas ya se había contactado al presidente del BOM Manuel Rivero Collada,[33] para realizar las negociones de la fusión entre ambas instituciones. Los nexos ya existían y se pedía a los accionistas del Banchis que depositaran sus acciones en sus oficinas o en las del Nacional de México, Central Mexicano, del Descuento Español u Oriental de México, para la realización de la Asamblea General del 25 de marzo de 1907.[34] En esta Asamblea se acordó gestionar la fusión con el Banco Oriental.

La crisis provocada por la Reforma Monetaria en 1905, se da porque José Ives Limantour, Secretario de Hacienda, se había propuesto integrar el sistema monetario de México basado en la plata, al sistema monetario de Estados Unidos y Gran Bretaña basado en el oro. La idea de este proyecto era integrar la economía de México a esos países mediante el peso de oro que fuera compatible con el dólar de oro para equilibrar la balanza comercial y de pagos. Para esto las reservas de oro de México estarían depositadas en Nueva York para facilitar los pagos de negocios entre México y el resto del mundo a través de esta entidad. Con esta reforma se logró que nuestro sistema monetario, que por siglos había estado basado en la moneda de plata, cambiase  a un sistema basado en oro. Al efectuarse el cambio surgieron graves problemas en México a tal grado que se afectó severamente la mano de obra agrícola, industrial y hasta a la naciente clase media, hecho que impactó al estado chiapaneco que basaba su economía en capitales extranjeros. El nerviosismo originado por el cambio de patrón monetario, aunado a la disminución de exportaciones a los mercados norteamericanos, reafirmó la decisión de los inversionistas del Banchis de efectuar la fusión y es que:

[…] El gran flujo de inversiones extranjeras después de 1900 había hecho al país más dependiente de las naciones industriales avanzadas; la adopción del patrón oro por México en 1905 había frenado el crecimiento económico, y la crisis cíclica que ocurrió en los Estados Unidos durante 1907-1908 tuvo un efecto devastador sobre México en general.[35]

Este factor fue el último trago amargo de los inversionistas para fusionarse con el BOM, quien tenía mayor capacidad para competir en el estado con la sucursal de Banamex que ya tenía funcionando una sucursal desde principios de 1906, en un contrato que celebró el Ejecutivo del Estado con José M. Casteló, apoderado especial del Banco Nacional , con la opción a que pudieran abrir las sucursales que fueran necesarias.[36] Por la ubicación geográfica del estado, era necesario que tuviera presencia en la localidad pues la mayor parte del flujo de capitales se daba en moneda extranjera, desde la ‘cachuca’, los dólares norteamericanos y marcos alemanes, en fin, que el numerario nacional por ser tan restringido no llegaba a la región, sólo que Banamex también se enfrentó al viejo problema de la falta de ahorradores, hecho que los obligó a posponer la apertura de otra sucursal y sólo instalaron una agencia en Tapachula la cual abrieron en enero 03 de 1908, de acuerdo al comunicado que envió Pedro del Cueto al gobernador del estado.[37] Pedro del Cueto había fungido en el estado como agente de Banamex y estaba consiente del flujo de operaciones que realizaban los capitalistas extranjeros,[38] por eso no era casual que los capitalistas poblanos se interesaran en integrar al Banchis a su consorcio financiero. Pero esta medida era necesaria puesto que los capitalistas extranjeros estaban obteniendo ganancias con sus funciones de crédito, llevándose las ganancias a sus países de origen en detrimento de la economía local.

Como era de suponerse y con la idea de tomar el control en el aspecto financiero y crediticio, Banamex a través de su sucursal en Tuxtla Gutiérrez, le propuso a la administración local abrirle una línea de crédito la cual fue autorizada bajo las siguientes condiciones:

[…] el Decreto numero 10 de 18 de mayo anterior, autorizó al ejecutivo a abrir cuenta corriente con el Banco Nacional de México, o con la sucursal que tienen establecida en esta ciudad, hasta por la cantidad de $50,000.00, con intereses recíprocos de 8% anual. El Gobierno procedió de conformidad a fin de facilitar el movimiento de caudales del Estado y de poder disponer en su oportunidad de los fondos indispensables para satisfacer las necesidades de la Administración evitando las dificultades que muchas veces se presentan en el intervalo de cada tercio en que se hace la recaudación.[39]

Dicha propuesta se había dado al amparo de la concesión que la administración federal le había otorgado y en la cual se estipulaba que a nivel nacional, sus sucursales serían las recaudadoras de los impuestos federales. Esta sola disposición haría que fueran más restringidos lo recaudado por el Banchis, prolongando de esta manera su agonía. Las acciones que había emprendido Ramón Rabasa para fortalecer al Banchi, fueron infructuosas y sucumbieron ante las presiones y propuestas del Banco Oriental. Ganar dinero con dinero prestado (o ajeno), era uno de los encantos que el negocio bancario ofrecía –y ofrece– a sus inversionistas, pero las condiciones en que operó el Banchis no lo permitieron. No así a los directores del Oriental, que sin invertir incrementaron su capital social con los pasivos que contaba el de Chiapas.


Empresarios y financieros en Chiapas

El Banchis se enfrentó a una problemática que estaba muy arraigada y difícil de superar. En la entidad se había formado una gama de empresarios financieros que al igual que en otras entidades, incluida la ciudad de México, habían florecido en la administración porfirista. Estos inversionistas mantenían las características de los comerciantes que dominaron el escenario económico de la nación en la primera mitad del siglo XIX, eran aquellos que de una manera diferente a los industriales y mercaderes, comprometían su capital en operaciones de crédito destinadas a proporcionar recursos a las actividades mercantiles y productivas de los estados, obteniendo jugosas utilidades pues sus principales clientes eran regularmente las administraciones públicas. Esto les permitió gozar de ciertos privilegios como el monopolizar los negocios públicos, obtención de tierras y permiso para realizar funciones de banca que les fueron bastante redituables. Chiapas no fue la excepción, los agiotistas locales, contagiados por la fiebre de obtener ganancias seguras, se dan a la tarea de convertirse en este tipo de agentes  financieros aprovechando las ligas financieras y comerciales que mantenían con las principales agencias y bancos del viejo conteniente y de los Estados Unidos. Su prospero desarrollo permitió que algunos de estos capitalistas, obtuvieran el reconocimiento de sus países de origen para ser nombrados cónsules nobiliarios en la localidad por la patria de la cual eran originarios, tal como Pedro del Cueto en Tuxtla Gutiérrez y José Revuelto en Tapachula que se convirtieron en vice-cónsules de España.[40]

En el caso de Chiapas, estos empresarios financieros se encontraban establecidos en Tuxtla Gutiérrez y el Soconusco principalmente, y en menor medida en Pichucalco, Chilón, Comitán y Palenque. Eran dueños de haciendas y fincas rústicas y se iban perfilando como el sector más progresista de la entidad. Este grupo tuvo la oportunidad de allegarse a la administración pública en 1891, cuando tomó las riendas del estado Emilio Rabasa quien traía una formación liberal. Su lema de gobierno ‘Renovación y Progreso’, así lo indicaba y el sector emprendedor encontró en este joven gobernador, un aliado para impulsar sus proyectos de inversión, liberando la tierra y los impuestos onerosos de que eran causantes. Este fue el primer paso para que la élite de Tuxtla se uniera para formar el grupo hegemónico que orquestaría la política de la administración pública e influyera en las disposiciones oficiales, logrando mantener este control hasta 1914.

Emilio Rabasa había asumido la gubernatura en el momento en que la política de Porfirio Díaz estaba en su mejor momento. Con su respaldo Rabasa emprende la tarea de realizar ciertos cambios para impulsar un proyecto que sacara a Chiapas de la miseria, esto provocó el descontento de la élite de San Cristóbal que se sintió marginada aún cuando era la capital del estado. Rabasa al tomar las riendas del gobierno, se encuentra con grandes problemas financieros en la hacienda pública y no puede sostener su administración, para salvar este problema les solicitó apoyo a los capitalistas de Las Casas, pero no encontró el apoyo esperado. Esta aparente negativa fue lo que orilló al gobernante a trasladar los poderes a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, donde los comerciantes ahí establecidos se los facilitaron sin poner objeción alguna, siendo Pedro del Cueto el comerciante-financiero que abogó para proporcionar estos recursos.[41] Las necesidades económicas del estado eran evidentes y era muy común que los gobiernos recurrían frecuentemente a estos agentes financieros, esta situación perduró hasta 1902 cuando se abrió el Banco de Emisión de Chiapas, a pesar que desde 1901, el Ejecutivo Federal le había concedido a la administración local la autorización para abrir una cuenta corriente hasta por $30,000.00 pesos y con el premio hasta de un 9% anual con uno de los bancos de la capital de la República, crédito que no se utilizó,[42] quedándose con la deuda de Pedro Del Cueto, quien se había destacado como un prominente empresario que contaba en sus bienes con una fabrica de cigarrillos, fincas rústicas en varios municipios del estado y era un comerciante mayorista que hacia las funciones de agente financiero de Banamex.

Limitaciones técnicas del otorgamiento de crédito

De acuerdo a la Ley de 1897 esta institución tenía la facultad de otorgar créditos pero las normas limitaban su autorización, las políticas insertas en la legislación restringían la realización de estas operaciones, ya que en el articulo 29, apartado I establecía: Queda prohibido a los Bancos de Emisión: I. Hacer operaciones de préstamo y descontar o negociar documentos de crédito, cuando el plazo del vencimiento pase de seis meses.’ [43] Esta disposición no era congruente con la política oficial, puesto que se requería impulsar proyectos productivos, pero este artículo los frenaba. Ningún proyecto agrícola o ganadero, sin hablar ya de industriales podrían en este corto tiempo hacer una proyección de inversión, ni hacer rentable ningún negocio o empresa con este tipo de política. La producción chiapaneca era agrícola-ganadera, los seis meses estipulados para la liquidación de los créditos no era tiempo suficiente para obtener los resultados esperados por obvias razones. Que aunque esto no era un problema, ya que por lo regular se tramitaban constantes renovaciones de los créditos así las políticas oficiales.

La idea que en 1901 tenía cierto sector de la población chiapaneca acerca del funcionamiento de una institución crediticia y los beneficios que le podría brindar, son las que expresaba en su oportunidad La Revista de Chiapas, al señalar que ‘dicha institución podría acarrear facilidades y ventajas al comerciante, al agricultor, al industrial y al simple ciudadano’.[44] Esta idea se basaba en que al banco se le veía como el promotor del progreso que llevaría al estado a una mejora y darían el apoyo a los inversionistas permitiendo con esto que fuera efectiva su inserción en el mercado nacional e internacional.  La ley establecía que se podían otorgar créditos hasta con un periodo de seis meses,[45] pero aparte de estas limitantes reglamentarias también se tenían las de orden interno, el propio banco fijaba sus políticas aduciendo que los créditos deberían de otorgarse apegándose a los siguientes parámetros:

Monto                                    Tasa de Interés.
De $20,000.00 o Más                         10%
De $500.00 a $19,999.99                   12%
De $201.00 a $499.99                                   15%
No hay créditos menores de $200.00[46]

Esta política estaba en contradicción con las necesidades de desarrollo puesto que eran los productores de bajos ingresos la parte más numerosa de la población. De acuerdo a los datos del censo de 1900, el 80% de la población hacia las funciones de mozo y era normal, pues se había hecho la parcelización de los terreros nacionales y demasías a quienes las denunciaban y la población que no podía adquirirla, que eran los pequeños agricultores, pasaban a engrosar las filas de los medieros que tenían que trabajar las tierras de los finqueros en pago por el arrendamiento de las mismas.

Muchas de las veces, la gente que no tenía los medios suficientes para poder garantizar un crédito, recurrían a los agiotistas que pululaban en la región, tal fue el caso de los españoles Pedro del Cueto en Tuxtla Gutiérrez, quien con su visión financiera otorgo créditos al gobierno local y a particulares, lo mismo que José Revuelto en Tapachula. Pero no eran los únicos, había personajes y organizaciones nacionales y extranjeras que al detectar las deficiencias de la Ley General 1897, se prestaban para efectuar estas funciones, como se puede apreciar en el cuadro siguiente, donde se aprecia a los finqueros más prominentes y agencias extranjeras que otorgaban créditos:

Pormenor de las Escrituras Públicas inscritos en el Registro de la Propiedad del Departamento de Soconusco en 1905. [47]






Acreedor
Deudor
Valor del crédito
Fecha de registro
Garantía
Moneda

Banco de Occidente de Guatemala
Rufino Ibarguen
   158.198,00  
feb-16
Hipotecaria
$79,099.00 oro americano
Antonio Lango
Manuel Rosas
        1.700,00  
may-15
Hipotecaria
Cachuca
Adolfo Giesemann
Manuel Bejarano
 6,071.12
may-22
Hipotecaria
Cachuca
Liegmund Rowinow y John de Hamburgo
Oliverio Harrison
   149.500,00  
may-29
Hipotecaria
$299,000.00 marcos
Coterweth y Powell de Londres
Francisca A. Vda. de
      67.380,00  
abr-05
Hipotecaria
$6,738.00 Libras Esterlinas
Maegli Gaengant de Hamburgo
Jacobi y finca
      60.000,00  
jun-13
Hipotecaria
$120,000.00 marcos
José Revuelto
José de la Campa
        4.800,00  
abr-05
Hipotecaria
Mexicana
Sociedad Brillasca Hermanos
Federico Alonso G.
      12.000,00  
jun-15
Hipotecaria
Mexicana
Cía. Mexicana de Terrenos y Colonización
Ramón Armendáriz
        3.400,00  
jul-11
Hipotecaria
Mexicana
Adolfo Giesemann
Luis Labala
 1042.56
ago-10
Hipotecaria
Mexicana
María del Rosario Suarez
Manuel Sánchez de León
        8.720,00  
oct-05
Hipotecaria
Mexicana
Fernando J. Braun
Ricardo L. Bado
        6.000,00  
nov-21
Hipotecaria
Mexicana
Benito Zabuada
Hidalgo Plantation le Comercial
      43.445,00  
nov-21
Hipotecaria
Mexicana

De los datos del cuadro anterior se deduce que la obtención de recursos crediticios en la región no fue un obstáculo, el flujo de capitales les permitió a los finqueros allegarse fondos para hacer rentables sus unidades productivas, las fincas cafetaleras, cacaoteras, de la extracción del hule, de las maderas preciosas, las inversiones en tecnología eran mínimas.

Esta práctica tan extendida del agiotismo, muchas veces no se reportaba como una actividad profesional de agentes de bolsa o de crédito o como funcionarios bancarios, simplemente se efectuaban estas operaciones de manera tan natural como lo habían hecho mucho tiempo atrás. Tan fue así que hasta después de haber servido de fuente de recursos para los empresarios de la localidad, refiriéndome a los inversionistas extranjeros y nacionales eran buscados para que pagasen los impuestos que estas operaciones les habían generado, basta ver que a Enrique Hermann y a los señores Herman Schroeder, la Colecturía de Rentas del Soconusco, les notificaba las multas a que habían sido acreedores por no haber manifestado operaciones bancarias que habían realizado tiempo atrás, fijándoles a ambos una multa de ciento cincuenta pesos, por no haberlas reportado a esa dependencia.[48]
Pero la practica del agiotismo fue constante y se presentó en todo el estado, tan es así que en 1916 el General Blas Corral, en el Informe que le rinde al Ministro de Gobernación hacia mención de que de la ciudad de Chiapa de Corzo, se habían presentado varios vecinos quejándose por:

que las señoras Natividad, Fortunata y Cleotilde Gómez les han facilitado algunas cantidades de dinero en calidad de préstamo por las que han dado en garantía escrituras de venta absoluta  de sus fincas urbanas y por cuyas cantidades han pagado a éstas, intereses que exceden en mucho del tipo legal y algunas han satisfecho mayores réditos que el capital recibido.[49]

Reclamaciones como estas se presentaron en varias zonas del estado, por lo que las fuerzas carrancistas tomaron la decisión de dictar una Ley que liberara a las propiedades que su gravamen no fuera arriba de tres mil pesos, evitando con esto que los prestamistas cometieran otras anomalías y se aprovecharan de la necesidad de la población pobre.[50] Razón por la que se decretó la Ley que declaraba la nulidad radical de las operaciones de retroventa cuando el valor no exceda de tres mil pesos, “cantidad que obedece a los conceptos más rigurosos del orden jurídico; la cuota de tres mil pesos reconoce como fundamento, el carácter que ostenta dicha ley de ser completamente protectora de los proletarios que sólo alcanzan a esa suma según los usos del Estado.”[51]

La circulación de la moneda ‘cachuca’ en el estado

Desde que se integraron a la república mexicana, Chiapas y Soconusco en 1824 y 1842 respectivamente, la moneda que circulaba en la entidad era la ‘cachuca’,[52] esta práctica se mantuvo en gran parte del estado hasta 1920, fecha en que concluye oficialmente la revolución mexicana y el nuevo gobierno buscaba establecer un banco central que regulara la emisión de la moneda en el país.[53] La escasez de numerario oficial en el estado, durante todo el porfiriato, propició que fuera utilizada la moneda extranjera en el estado en todas las operaciones comerciales que se realizaban en la entidad,[54] aún las del comercio de menudeo. No podía ser de otra manera, la lejanía con el centro de la república, la falta de caminos y vías adecuadas para llevar a los mercados del interior los productos destinados a la exportación, les dificultaba obtener moneda acuñada de curso legal, pero además, en el caso de que pudieran conseguirla, había que comprarla a sus poseedores pagando una prima o comisión que fluctuaba entre ‘30 y 35% para obtenerla’,[55] razón por la cual la población prefería utilizar la moneda ‘cachuca’ porque no presentaba ninguna clase de restricciones y era aceptada por la población.

Las razones del porque la moneda ‘cachuca’ se había afianzado en el estado eran varias, siendo la primera de ellas de orden histórico. Los vínculos de origen y afinidad que desde épocas remotas había mantenido Chiapas con la República de Guatemala, habían sido un baluarte para seguir manteniendo las ligas comerciales entre ambas entidades. Chiapas, alejado como estaba de los centros con actividad industrial, comercial y agrícola del centro de la República Mexicana, se veía en la necesidad de exportar sus productos a la nación vecina del sur, por esta situación los productos generados en los departamentos fronterizos se comercializaban en los países centroamericanos donde encontraban compradores de manera segura. El estado exportaba a Guatemala ganado de toda clase y principalmente mayor que colocaba en las ferias centroamericanas, además de comercializar licores y artículos de primera necesidad. La separación de Chiapas y Guatemala afectó muy poco las relaciones comerciales entre las dos comarcas ya que subsistían las identidades de raza, lengua, religión, por lo mismo el comercio entre ambas siguió desarrollándose de manera natural.

Guatemala a estas fechas era un país esencialmente agrícola, carecía de productos que pudieran comercializarse en el mercado chiapaneco pues no habían diversificado su economía. Esta situación, aunada a que su sistema financiero no contaba con la debida solidez para comercializar en el extranjero, obligaba a los exportadores chiapanecos a aceptar en pago de sus productos, su moneda ya que su sistema de giros sobre el extranjero era muy inestable y por lo mismo se volvía un gran riesgo recibirlos para cubrir sus adeudos. Así lo manifestó un periódico local cuando señalaba que el ‘mercado de cambios en Guatemala, que era muy variable, ocasionaba que en su régimen de papel moneda se registraran diferencias hasta de 50 y aún de 100 puntos un mismo día.’[56] La fragilidad del sistema financiero guatemalteco originó que circulara en su mercado interno, monedas de otros países como los antiguos pesos chilenos, los soles peruanos y hasta la moneda colombiana, que llegaban a su país desde Europa,[57] y por consiguiente invadieron el estado chiapaneco, circulando en sus plazas con grandes riesgos. Siendo aceptada en la localidad aún bajo la advertencia que había manifestado en 1901 un reporte periodístico que daba a conocer la situación de los bancos centro y sudamericanos, señalando el peligro que representaba aceptar sus billetes como moneda buena cuando éstos no tenían un soporte metálico que garantizara su circulación:

En efecto, por los siguientes datos tomados de las memorias que algunos bancos rindieron en el primer semestre del corriente año, pueden ver nuestros lectores, que no son exageradas las apreciaciones que hacemos.



Billetes
Billetes
Bancos
Metálico
Existencia
En Circulación
Internacional
$ 83,101.47
$ 273,872.00
$ 4,052,758.00
Hipotecario
$ 238,481.37
$ 943,512.00
$ 1,920,767.00
Americano
$ 332,360.43
$ 1,120,392.00
$ 298,073.00
De Guatemala
$ 146,801.73
$ 1,018,244.00
$ 6,161,558.00
De Occidente
$ 23,879.97
$ 963,447.00
$ 317,808.00
Comité Bancario
Nada
Nada
$ 6,000.000.00
Total:
$ 824,624.97
$ 4,319,467.00
$18,750,964.00

Resulta pues, que tienen $824,624.97 cts. Plata por $23,070,431.00 cts., en billetes, excluyendo el ‘Banco Colombiano’ cuya memoria no conocemos y en el que es de suponer haya también mayor cantidad de billetes que plata, haciendo punto omiso del níquel en circulación que se calcula en seis millones de pesos.[58]

Aunque no se tiene la certeza de la veracidad de las cifras, era de suponerse que no estaba tan alejado de la realidad puesto que los bancos centro y sudamericanos tenían problemas de financiamiento con instituciones y casas comerciales extranjeras, específicamente las europeas y norteamericanas, pero a pesar que los productores y comerciantes de Chiapas tenían conocimiento de la fragilidad con que se manejaba el sistema financiero guatemalteco asumían el riesgo de perdida en caso de que se declaran dichos bancos en quiebra, ya que la emisión de sus billetes (moneda fiduciaria) no contaba con el debido respaldo en metálico que pudiera cubrir su circulación, al momento de querer hacer efectivo su importe. De lo anterior se puede deducir que no sólo los bancos de Guatemala, sino también los sudamericanos carecían de reservas en metal para respaldar su moneda fiduciaria, no así la acuñada que por si misma tenía su propio valor en plata. Llegó a pensarse en algún momento que esta situación era consecuencia de la falta de un banco local que sirviera de intermediario para efectuar los cambios de esta moneda. Pero la realización de los cambios por si sola, no era la solución, el hecho era de que mientras la población chiapaneca aceptara como buena esta moneda, podía seguir dominando el mercado y era claro porque, mientras los exportadores de Chiapas prefieran aceptar los pagos de sus transacciones comerciales con moneda ‘cachuca’, no podrá fácilmente expulsada del territorio ni enviarla de regreso a su país porque; ‘Generalmente el ganadero chiapaneco que ha ido a las ferias conduciendo el mismo sus partidas, regresa a su tierra natal llevando a lomo de mula las monedas que sirvieron de precio al ganado.’ [59]

Como se puede apreciar, la moneda ‘cachuca’ se introduce al estado a través del comercio, en pago de las importaciones. Se recibe como una mercancía que se cambia por otras mercancías y los comerciantes de Chiapas así como los compradores guatemaltecos prefieren hacer este tipo de intercambio a negociar con giros sobre el extranjero, aunque esta última operación podría ser más confiable para ambas partes, pero prefieren no utilizarlo porque existía una preferencia especial para recibir los pagos en ‘cachuco’, predilección que se puede explicar por el hecho de que tal moneda, aparte de ser aceptada sin dificultad en el estado, solía dejar ganancias considerables a los financieros y comerciantes locales:

‘El exportador chiapaneco, que realiza sus operaciones en Guatemala, se ha visto en el caso de elegir, en aquel mercado, entre cobrar el precio de sus exportaciones en giros, o cobrarlo en la moneda ‘cachuca’. Ha preferido lo que le resulta más cómodo y más lucrativo. Si cobraba en giros, en efecto, estos no podían ser directos sobre Chiapas, sino en raros casos, ya que Guatemala rara vez tiene saldos en su favor en poder de los banqueros de Chiapas. Tenían que ser, entonces, giros sobre México o sobre algún mercado europeo o norteamericano; pero como los giros sobre México son escasos en Guatemala, y lo han sido más aún en épocas anteriores, el exportador chiapaneco se veía precisado a aceptar las letras sobre Londres o sobre Nueva York, para venderlas en Chiapas. Si optaba por venderlas contra moneda ‘cachuca’, perdía la diferencia entre los precios de compra y los de venta de los giros; si los vendía por moneda mexicana se encontraba con especies que carecían de circulación en el lugar y que tenía que volver a negociar, acaso con pérdida. Todo esto hubo de decidirle, como era natural, a efectuar el cobro en ‘cachuco’, tanto más que el transporte le resultaba casi gratuito, ya que para efectuarlo no tenía sino cargar sus propias acémilas.’[60]

Y es que del total de la moneda ‘cachuca’ que ingresa a Chiapas, una parte de ella se quedaba circulando como moneda en el Estado, la otra era exportada por los comerciantes para ser vendida en los mercados de Estados Unidos o de Europa por la cantidad de plata pura que contenía, y finalmente el resto se enviaba a Guatemala para realizar operaciones especulativas, que les reditúan grandes beneficios y es que; ‘sabese en aquel país que los cambios descienden invariablemente en determinada época en que los productores de café venden sus giros sobre el extranjero, por la abundancia de letras que hay entonces en el mercado, y que vuelven a subir tan pronto como pasa esa época.’[61] Eran estas las oportunidades que aprovechaban los especuladores chiapanecos para devolver la moneda ‘cachuca’, ya fuera en metálico o en billetes a su lugar de origen y con lo obtenido a cambio, comprar oro en buenas condiciones.[62] Pero este hecho traía consecuencias que se reflejaban en la emisión del papel moneda ante la exigencia de canjearlos por moneda acuñada, provocó que el papel moneda de Guatemala, comenzara ha disminuir por no tener el soporte en metálico para operar compras en el extranjero.

La injerencia de esta moneda en el mercado local se ponía de manifiesto en un reportaje que había publicado El Heraldo de Chiapas, en 1907 dando a conocer a esta fecha la parte del territorio chiapaneco que dominaba esta moneda y de la cual da cuenta un hombre de negocios de Tuxtla, que relataba el estado ‘incomprensible, inconveniente e insostenible de la situación monetaria en Chiapas.’[63] Esta crónica es muy elocuente, porque deja en claro cual era el papel del numerario nacional y como se anteponía el ‘cachuco’ en todas las operaciones mercantiles:
‘Tomando rumbo a San Cristóbal, [sic] hasta Ixtapa, observaremos que circula, se exige y se paga en plata mexicana. Hasta ahí llega el dominio de nuestras águilas. Ya en el Burrero, a diez kilómetros de Ixtapa, comienza el reino de su majestad el ‘cachuco’, pero en que términos. Los precios están calculados sobre la base de llamarse peso una moneda ilusoria, ideal, equivalente a un peso fuerte ‘cachuco’ más 6 y cuarto centavos mexicanos (medio real) es decir, que si tenemos que pagar o recibir cien pesos, entregamos o nos dan ‘cachucos’ fuertes y 100 medios reales mexicanos, o, según la costumbre ya establecida, entrega o pagan a razón de diez y seis ‘cachucos’ por quince pesos (ideales) mexicanos, porque esos diez y seis ‘cachucos’ no valen los quince pesos mexicanos positivos.[64]

La crisis financiera que se había gestado en los Estados Unidos en 1900, afectó seriamente la economía guatemalteca, que era su dependiente directa, pero también a la de los países sudamericanos. Esta situación de inestabilidad económica se había convertido en una seria amenaza para los productores de Chiapas. Este desequilibrio económico se mantuvo en la región hasta ya muy entrado el siglo XX. El ‘cachuco’ que circulaba en el mercado local llegó a utilizarse para medir el valor de la moneda nacional en lugar de que sucediera lo contrario, pero esto fue derivado del interés personal por la obtención de ganancias.

En algún momento, el gobierno federal le había concedido cierto valor legal a la moneda ‘cachuca’, admitiéndola como buena para realizar los pago de contribuciones, ocasionada por la carencia de numerario nacional, este hecho debió de acreditar al ‘cachuco’ ante la población para considerar esta moneda como buena, situación que se prolongó hasta 1917 año en que la administración federal empezó a controlar la emisión de la moneda. Un ejemplo de la importancia que tenía el ‘cachuco’ en la localidad se presentó cuando la élite sancristobalense protagonizó el levantamiento armado de 1911,[65] enarbolando la bandera maderista en contra de los tuxtlecos, desconociendo al gobierno de Manuel Rovelo Arguello por considerarlo miembro de la camarilla rabasista. El 6 de julio de 1911, Manuel Pineda lanzó un decreto en donde hacía alusión acerca de la utilización de la moneda ‘cachuca’, argumentando que tenían dificultades para adquirir moneda nacional, para realizar el pago de las contribuciones y proponían que se utilizara la moneda guatemalteca.[66]

Los bancos de Chiapas y Nacional de México, se había propuesto expulsar la moneda ‘cachuca’ del estado, bajo la idea que si esta moneda llegase a penetrar en Chiapas, debería ser como cualquier mercancía sin que hiciera las funciones de numerario nacional, pero sus esfuerzos había sido infructuosos. Rafael Pimentel, desde 1901,[67] había decretado que no se utilizara dicha moneda, disposición que quedó en el escritorio porque no podía hacerlo realidad. No se contaba con numerario que sirviera para hacer frente a las necesidades en la entidad, por lo tanto, dicha disposición no se pudo aplicar. La idea era desalojarla sin que estas medidas trastornaran la economía o llegase a presentar pérdidas a los tenedores ni a perturbar la marcha de los negocios. Pero lo que era obvio es que mientras esta moneda pueda ingresar sin ninguna dificultad al estado, iba a ser muy difícil impedir su importación porque los comerciantes chiapanecos que comercializaban con Guatemala; seguirán prefiriendo traer el ‘cachuco’ en especie, porque de esta manera se mantenían en el juego de las especulaciones a que se presta el comercio con esta moneda, [68] que les había dado buenos dividendos.

La medida que se había propuesto tomar para que la moneda ‘cachuca’ no ingresara al estado, era el de aplicarle un gravamen del 15 por ciento antes de realizar las operaciones a los compradores guatemaltecos, tratando de evitar que dicha moneda no tuviera un campo de acción más amplio en la entidad, pues se creía que los comerciantes del vecino país del sur, lo pensarían antes de concertar sus operaciones mercantiles con los productores locales. Muchos habían sido los intentos para que esta moneda no penetrara al estado, pero todas habían sido infructuosas a tal grado que un periódico local había hecho algunos señalamientos sobre esta cuestión, justificando la aplicación de este impuesto, puesto que no tenía razón de ser que dicha moneda circulara en la entidad como medida de valor, mucha de la cual ya no se utilizaba en sus países de origen; ‘Las monedas chilenas, peruanas, etc., a que nos referimos no son más que simples barras de plata, sobre las cuales se puede cobrar un impuesto, como se cobra sobre la plata que se produce en el territorio.’[69] Dicha propuesta se había considerado porque la legislación guatemalteca prohibía la exportación de plata acuñada, de esta manera, la ley mexicana cooperaría en la aplicación de la ley guatemalteca y obligaría a suspender inmediatamente la importación del ‘cachuco’ y cerraría ‘la fuente de donde nos viene esa moneda espuria y nos ayudaría a acostumbrar al pueblo chiapaneco el uso exclusivo de la moneda nacional.’[70] Propuesta que no fructificó.

Otra propuesta fue que los bancos se pudieran poner de acuerdo con el gobierno Federal y con la administración estatal para comprar la moneda a un precio similar al de la plata, añadiéndole los gastos que pudieran realizarse en su procesamiento y que el gobierno federal de acuerdo con esos bancos, se encargara de cambiar al portador dicha moneda, es decir recogerla a fin de convertirla en pasta de plata que podría ser vendida con ventaja en los mercados extranjeros. Esta medida ofrecía pocas dificultades, el caso es que la mayor parte se encontraba en manos de capitalistas que no querían perder los beneficios que de ella obtenían en sus transacciones operacionales. También se propuso recibirla por un tiempo, en el pago de impuestos locales y venderlas a su vez a la Federación.’[71] Esta propuesta de vender esta moneda en los mercados internacionales, era la única alternativa viable para evitar que dichas monedas siguieran circulando fuera de sus países de origen, recuperando así el valor de los pagos por los que la habían recibido. Los tenedores de este metal y a quienes se les había presentado una situación similar a la de los comerciantes chiapanecos, que mantenían en su poder grandes cantidades de este numerario, realizaron operaciones de venta obteniendo muy buenos resultados y es que las acciones que realizaron fueron:

[…] aprovechando las excepcionales circunstancias que ofrece en la actualidad el alza de la plata, se haga una combinación entre la Comisión de Cambios y Moneda, los bancos nacionales y de Chiapas y el Gobierno del Estado, para comprar el ‘cachuco’ y exportarlo, sustituyéndolo con la moneda mexicana. A ese respecto nos ilustra refiriéndonos que recientemente la casa de G. Amsick y C., acaba de vender en Nueva York, 10,000 ‘cachucos’ a 49 ½ centavos de dólar, lo cual nos parece una operación fructuosa. Si se aprovechan las actuales circunstancias, puede convertirse el ‘cachuco’ circulante en Chiapas, en  moneda mexicana de oro, casi a la par.[72]

Aunque si bien es cierto que se seguía teniendo en circulación en la entidad chiapaneca la moneda Guatemalteca, era a causa de la lejanía que tenia esta región con respecto del centro de México con quien se habían tenido serios problemas comercializar de manera directa y era mucho más fácil realizar el comercio con las ciudades fronterizas de Guatemala, donde también se utilizaban los puertos de esa nación, que eran aptos para darle salida a los productos chiapanecos. Inserto como estaba el estado en el mercado capitalista, era menester contar con una moneda que respaldara sus operaciones mercantiles y por eso se hacía más apremiante que se contara con un medio de cambio que evitara dificultades en su manejo al efectuar los pagos que habían de ocuparse en la realización de las operaciones financieras, ya que la moneda representa un papel importante en todas las transacciones comerciales habría de procurar que fuera la mejor posible;

Hay una gran región en Chiapas compuesta de los Departamentos de San Cristóbal, Comitán, Chilón y Mariscal que usan la moneda Centro y Sud-Americana llamada ‘cachuca’, que tantas y tan graves dificultades presenta en los cambios. Estas monedas que ya no son usadas en algunas naciones a las que antes pertenecieron, todavía circulan en los departamentos arriba mencionados, siendo un gran obstáculo, puesto que, para efectuar las transacciones con los demás mercados, es necesario cambiarla por moneda nacional, y como esta por consecuencia de la ley Gresham, es sumamente escasa, además de las grandes dificultades que se encuentran para su cambio, los premios enormes que se pagan vienen a formar, en cantidades mas o menos grandes, una pérdida considerable.[73]

Por eso era necesaria que dicha moneda fuera sustituida por la de curso legal del país. Y es que para estas fechas, en el Soconusco ya se había sustituido la moneda ‘cachuca’, por considerarla depreciada, pero también porque en muchas de las fincas, se les pagaba a los trabajadores con vales que ahí mismo expedían y eran canjeados en las tiendas que ahí funcionaban, esto les facilitó expulsar a la moneda invasora. Para este año, 1912, se seguía haciendo la propuesta a la Federación Mexicana para que utilizara todos los medios posibles para lograr la unificación del sistema monetario, porque sólo en Chiapas circulaba una moneda extranjera como numerario de curso legal. Emilio Araujo, articulista que había publicado estas notas, se refiere a la Ley de Gresham,[74] bajo la óptica de explicar la dificultad que existía en la región para la adquisición de la moneda nacional y la urgencia que se tenía para subsanar esta situación, pero esta sólo se presentó hasta que se efectuó una reglamentación nacional en 1917 cuando se aprobó la Constitución Mexicana, producto de la gesta revolucionaria que encabezó Venustiano Carranza con su ejército constitucionalista.

Conclusión

De esta manera se concluye la historia de un banco que se estableció en territorio chiapaneco, al que se denominó Banco de Emisión de Chiapas y que pretendía tener un ‘monopolio plural’ en la entidad en cuyo lugar no podían circular otros billetes que no fueran los que ellos emitían y tampoco se podía instalar otra institución de la misma naturaleza que le impidiera cumplir con su cometido. Tendría que ser un banco comercial que impulsara el desarrollo de la entidad, pero por diversas causas no pudo afianzarse ni tener presencia en una región que presentaba altos grados de pobreza y marginación. La existencia de una gama de empresarios-financieros que se habían arraigado en la entidad, de alguna manera limitaron su funcionamiento, eso aunado a la carencia de una clase mediera que fue el motor de la sociedad, originó su decadencia. El estado contaba con una población mayoritaria de indígenas, mozos y baldíos que no servían como soporte económico que elevara los ingresos de esta institución. Pero además también se enfrentó a una competencia fuerte con una moneda que circulaba en la entidad como si fuera de curso legal siendo extranjera. Muchos fueron los factores que determinaron la fusión de esta institución con el Banco Oriental de México, dando por terminadas las aspiraciones que habían albergado en algún momento los inversionistas del banco y que a final de cuentas terminaron opacando su actividad aún y cuando a través de todos los medios se le trató de estimular, siendo infructuosas dichas acciones.

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AGN Ley General de Instituciones de Crédito, 19 de Marzo de 1897.
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Memoria de las Instituciones de Crédito, “Concesiones, Estatutos y Documentos Especiales”.



[1] De aquí en adelante se le designará BanChis.
[2] Banco Oriental de México con sede el la ciudad de Puebla y de capital español mayoritario. De aquí en adelante se le designará como BOM.
[3] Gamboa Ojeda, Leticia, en su libro “De dependencia e insolvencia: El banco de Oaxaca, 1902-1909, anota que; Cuatro meses antes –desde comienzos de diciembre de 1908– ya estaba en marcha el plan de fusionar al Boax con el Oriental, y fusionar al mismo tiempo al Banco de Chiapas [sic],  que estaba en los mismos apuros. p. 517
[4] De aquí en adelante se le designará Banamex.
[5] Zebadúa, Emilio. Breve historia de Chiapas.  2001. p. 117
[6] Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Memoria de las Instituciones de Crédito, “Concesiones, Estatutos y Documentos Especiales”. La concesión para la apertura de la Institución se dio el 25 de septiembre de 1901.
[7] Ley General de Instituciones de Crédito, 19 de Marzo de 1897, Capítulo primero, “De las Instituciones de Crédito y de su constitución”. Artículo 1o.
[8] Gamboa Ojeda, Leticia, “De dependencia e insolvencia…”menciona que: ‘El sistema bancario porfiriano se fincaba en el principio de la convertibilidad de los documentos fiduciarios (billetes, cheques y demás) por dinero constante y sonante. A menos que el documento expresara otra cosa, éste debía ser reembolsado en monedas de curso legal y de manera integra e inmediata. Por lo tanto, los bancos de emisión debían tener en todo el tiempo la capacidad de cumplir con ese principio, cuyo objetivo era infundir la confianza del público en los papeles fiduciarios y en especial en el billete de banco’. p. 473.
[9] José A. Bátiz, Enrique Canudas S., en Cardoso, C. México… p. 412.
[10] Ibid. p. 415.
[11] AHECH, El Heraldo de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, agosto 28 de 1906, Año 1, No. 8. ‘Tenemos notas en cartera, que nos revelan cómo personas quienes antes del robo no habían depositado ni un peso en los bancos, lo han hecho ya, convencidos objetivamente –pudiera decirse–  de que más que en el fondo de un baúl, en el interior de la proverbial calceta, en la usada cartera que sujeta una banda de hule o en cualquier otra parte semejante, en los bancos gozan de grandes seguridades los capitales en numerario.
[12] AHECH, FFCG23. T1, V. Datos del anuario estadístico de 1908, T-I, Núm. 1,
[13] AGN. Grupo Documental: Fondo Revolución, Sección Rev. y Régimen maderista. E-52, C-1, Fs. 15. Francisco Cosío había sido designado en 1911 por la Secretaria de Gobernación, para que investigara los motivos que habían provocado el enfrentamiento entre las ciudades de Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal Las Casas en septiembre y octubre de ese año. Para esta fecha prácticamente Francisco I. Madero ocupaba ya la presidencia de la República. Y llegaba a la conclusión que la desigualdad económica había sido una limitante, pero no eran los sojuzgados ni los marginados los que habían provocado este levantamiento, sino las élites de los Altos, y había dividido a la población de la siguiente manera: Amos y señores: 7%. Siervos, 80%. Conductores de mercancías; 5%. Pequeños agricultores; 4%. Pequeña industria y comercio; 2%. Empleados; 2%.
[14] Ley General de Instituciones de Crédito 1897. El artículo 19 estipulaba que, ‘El billete de Banco es de circulación enteramente voluntaria, y, por tanto, en ningún caso se considerará como forzosa su admisión por el público.’
[15] Ver apartado 4º de este mismo artículo, ‘La moneda Cachuca.’
[16] Erróneamente Thomas L. Benjamin, en: ‘El camino a Leviatán, Chiapas y el Estado mexicano, 1891-1947,’ anota que el Banco de Chiapas se formó con: ‘un capital de 500 mil pesos aportado por inversionistas de la ciudad de México’. p. 113, pero en realidad se creó con capital norteamericano principalmente y se exhibieron únicamente $255,000.00 pesos plata, tal como se detallaba en los balances que se publicaban mensualmente en el Periódico Oficial.
[17] Los Científicos fue el grupo de intelectuales que impulsaron el proyecto de nación con la venia de Porfirio Díaz y fueron los que se habían enriquecido a costa de los negocios que habían realizado principalmente con la  administración federal la cual les había otorgado ciertas prerrogativas en detrimento de la mayoría de la población.
[18] Molina Pérez, Valente, “Por los rieles de Chiapas. Construcción del ferrocarril Panamericano.” p. 50
[19] AHECH, Memoria de gobierno de 1902 de Rafael Pimentel.
[20] Molina Pérez, Valente… p. 55
[21] En septiembre de 1914, llegó al estado el ejército constitucionalista, efectuando una reestructuración en la administración pública, pero aún así, el grupo hegemónico que la familia Rabasa había formado logró mantenerse en algunos puestos públicos, aunque ya no controlan los designios del estado de manera tan directa, pero sigue controlando algunos renglones gubernamentales. La influencia rabasista seguía persistiendo.
[22] AHECH, El Clavel Rojo, Tomo I, Comitán, 31 de Agosto de 1902. No. 1.
[23] AHECH, Periódico Oficial. Balance practicado el 31 de diciembre de 1905. Ref. Libro 27
[24] AHECH, “Periódico Oficial,” Agosto 30 de 1902, p. 7
[25] AHECH, Informe de Gobierno de Rafael Pimentel de 1903. p. 11-12.
[26] La posición del entonces gobernador Pimentel era contradictoria puesto que, había rechazado la línea de crédito que le había otorgado el gobierno federal con el Banco Nacional de México, que le permitiría contratar empréstitos para cubrir las necesidades más apremiantes de su administración, pero con la idea de no endeudar al Estado decidió no solicitar dichos créditos, más sin embargo sí había aceptado la propuesta de endeudarse con los empresarios financieros que dominaban el escenario en la región. Tenía algunos créditos pendientes de liquidar con Pedro del Cueto, quien era representante del Banco Nacional de México y se había destacado como comerciante, finquero y empresario.
[27]A.G.N. Acervo Antiguos Bancos de Emisión, Fondo del Banco de Chiapas. Caja 2082, L-S/N, Año 1906. “Sello: Enoch Paniagua. Notario Público, República Mexicana-Chiapas. [Escritura] Número trece. En la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México a veinte de febrero de mil novecientos seis. [sic] comparecen los señores Rómulo Farrera Rafael Selvas [sic] con su carácter el primero de Consejero en funciones y el segundo de cajero del Banco de Chiapas [con] los siguientes acuerdos II.- Se establecerá lo más pronto posible una sucursal de este banco en Tonalá y otra en Tapachula. Se nombra el personal de la sucursal de Tapachula de la manera siguiente; Gerente Señor R. O. Stevenson.” Cabe señalar que este personaje había sido nombrado Vice-Cónsul por el gobierno inglés en el estado de Chiapas.
[28] Ibid.
[29] Inglaterra había designado Vice-Cónsul, a R. O. Stevenson en Tapachula. El Heraldo de Chiapas. Febrero 3 de 1907. Año 1, No. 31. Tuxtla Gutiérrez, Chis.
[30] Ibíd.
[31] Erróneamente Thomas L. Benjamin, en: ‘El camino a Leviatán, Chiapas y el Estado mexicano, 1891-1947,’ anota que: ‘En 1908 el Banco de Chiapas se fusionó con el banco de Puebla y abrió una sucursal en Tapachula. p. 113.’ Si se fusiona pero con el Banco Oriental de México, que tenía su sede en Puebla, de capitalistas españoles, para ese año, ya la sucursal de Tapachula, tenía cerca de dos años que estaba funcionando.
[32] Gamboa Ojeda, Leticia, “De dependencia e insolvencia…” La escritura de fusión de los bancos de Chiapas y Oaxaca en el Oriental se otorgó en la ciudad de puebla el 21 de junio de 1909, después de que se había celebrado Asambleas Generales el 24 de abril anterior, siendo aprobada por la Secretaria de Hacienda, estableciéndose así que quedarían como sucursales del Banco Oriental. p. 522.
[33] Gamboa Ojeda, Leticia, “De dependencia e insolvencia…” p. 475.
[34] AHECH, Periódico Oficial,  No. 8 del 23 de febrero de 1907. El Descuento Español, era otra institución del grupo que encabezaba Manuel Rivero Collada, dueño del Banco Oriental de México,
[35] Katz, Friedrich. La guerra secreta en México. Europa, Estados Unidos y la Revolución Mexicana. p. 50
[36] AHECH, Periódico Oficial, Tuxtla Gutiérrez, abril 14 de 1906, Tomo XXIII, Núm. 15.
[37] AHECH, Fondo Hacienda, Tomo I, 1908. Enviado el 14 de enero de 1908.
[38] AHECH, El Heraldo de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, septiembre 18 de 1906, Año 1, No. 11. ‘La Sucursal del Banco Nacional de México, de reciente creación en esta plaza, goza de todo el prestigio de su casa matriz ventajosamente conocida en la República y en el extranjero como la más importante de nuestras Instituciones bancarias, y el Banco de Chiapas, intervenido por el Gobierno Federal, demuestra mensualmente en sus balances la solidez y firmeza de su estado económico.’
[39] AHECH, Informe de Gobierno de Ramón Rabasa de 1907. Pp. 11-12.
[40] AHECH, El Heraldo de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, Febrero 3 de 1907, Año 1, No. 31, articulo, ‘Cuerpo Consular’.
[41] AGN. Grupo Documental: Fondo Revolución, Sección Rev. y Régimen Maderista. E-52, C-1, Fs. 15. Francisco Cosío Rovelo, designado por Francisco I. Madero para analizar el origen del levantamiento de 1911, menciona en su informe que: ‘Como otra justificación para el acto de Rabasa, cuentan que estando los poderes en San Cristóbal Las Casas en cierta ocasión el gobierno necesitó dinero y no consiguió después de muchos esfuerzos sino una cuarta parte de lo solicitado, y que habiendo ocurrido a Tuxtla Gutiérrez, los comerciantes de esa le dieron todo lo que solicitó dejando caja abierta para lo porvenir, hecho que determinó el más violento traslado.Espinosa, Luís. Rastros de sangre. Historia de la revolución en Chiapas. dice: El señor Rabasa, al llegar a San Cristóbal Las Casas, antigua capital de Chiapas tuvo un disgusto con la sociedad de esta población, y por tal motivo decidió que fuera la capital del estado Tuxtla, donde él podía medrar con gran facilidad, en bien propio y en el de sus amigos. De éstos citaré a ustedes a un tal Rancé y a un tal Cueto, que prosperaron a la sombra de Rabasa y se enriquecieron.’ p. 43. También José Casahonda Castillo, en su la libro ‘Cincuenta años de revolución en Chiapas’, hace referencia a este hecho. ‘Por tradición oral se informa: que el régimen de Rabasa urgido de numerario, solicitó un préstamo al comercio lascanense y éste –en  forma por demás agria– se lo negó. Don Emilio ocurrió entonces al comercio de Tuxtla y a vuelta de mula, uno sólo de los comerciantes tuxtlecos, el español Pedro del Cueto, le remitió la cantidad solicitada con el atento recado de que si ‘necesitaba otra cantidad igual o mayor que avisara para enviársela’. p. 12
[42] AHECH, Informe de Gobierno de Rafael Pimentel de 1902. Pp. 11-12.
[43] Ley General de Instituciones de Crédito de 1897.
[44] AHECH, FFCG, Revista de Chiapas. Agosto 31 de 1902, Núm. 1. p. 2.
[45] AGN, Ley General de Instituciones de Crédito de 1897,  Artículo 29. Queda prohibido a los Bancos de Emisión; I. Hacer operaciones de préstamo y descontar o negociar documentos de crédito, cuando el plazo del vencimiento pase de seis meses.
[46] AGN, Archivo: Acervo; Antiguos Bancos de Emisión, Fondo del Banco de Chiapas. Caja 2082, Libro S/N. Varios años.
[47] Ibid.
[48] AHECH, Periódico Oficial, 27 de enero de 1906, p. 7
[49] AGN, Gobernación Periodo Revolucionario: Informe de Blas Corral, 1915, pp. 44-45.
[50] Ibíd. pp. 44-45.
[51] Ibíd. p. 90
[52] Esta moneda era la que circulaba en los países centro y sudamericanos y hacía las funciones de valor de cambio en las transacciones mercantiles en la región de Chiapas.
[53] Desde 1917, con la aprobación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la administración carrancista, que había analizado las deficiencias serias en que habían caído los bancos de Emisión en la época porfirista, además de la emisión indiscriminada de que habían hecho las facciones en pugna al emitir su propia moneda, decide establecer el Banco de México, que tendría la misión de regular centralmente la emisión de moneda nacional.
[54] AHECH, El Heraldo de Chiapas,  Enero 8 de 1907 Año 1, No. 27. El editorialista señalaba que: En Comitán, Chilón, La Libertad y Tapachula, la moneda de poder liberatorio ilimitado es la peseta ‘cachuca’.
[55] AHECH, FFCG, Periódico quincenal, El Clavel Rojo, Comitán 29 de septiembre de 1901, Tomo 1, Núm. 7.
[56] AHECH, El Heraldo de Chiapas,  Tuxtla Gutiérrez, diciembre 18 de 1906 Año 1, No. 24.
[57] Ibid.
[58] AHECH, FFCG, Periódico quincenal, El Clavel Rojo, Comitán 29 de septiembre de 1901, Tomo 1, Núm. 7.
[59] AHECH, El Heraldo de Chiapas,  Tuxtla Gutiérrez, diciembre 18 de 1906 Año 1, No. 24.
[60] AHECH, El Heraldo de Chiapas,  Tuxtla Gutiérrez, diciembre 25 de 1906 Año 1, No. 25.
[61] AHECH, El Heraldo de Chiapas,  Tuxtla Gutiérrez, diciembre 18 de 1906 Año 1, No. 24.
[62] Ibid.
[63] AHECH, El Heraldo de Chiapas,  Tuxtla Gutiérrez, enero 8 de 1907 Año 1, No. 27.
[64] Ibid.
[65] Me refiero a los hechos sangrientos que se habían protagonizado  en septiembre-octubre de 1911, entre Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal apoyado este segundo por la población Chamula.
[66] AHECH, ‘La voz de Chiapas’, Año 1, San Cristóbal Las Casas, Julio 09 de 1911, Núm. 25: […] que de acuerdo con los principios económicos, el pago de las contribuciones fiscales debe establecerse procurando el menor gravamen para el causante y la mayor comodidad para su pago, [sic] Por tales consideraciones, mientras se obtiene del Gobierno Federal la resolución conveniente para la substitución de la moneda extranjera por nacional en todo el Estado, el Gobierno Provisional, en ejercicio del pueblo y en beneficio de éste, con apoyo del artículo 10 de la Ley de 24 de noviembre de 1910.- Acuerda: UNO.- Las Colecturías de Rentas y Tesorerías Municipales de los Departamentos de Las Casas, Comitán, La Libertad y Chilón, aceptarán en pago de los impuestos fiscales del Estado y Municipales, el peso fuerte centro y sud-americano a 90 cs., y las pesetas 20 cs., con exclusión de las otras especies fraccionarias de dicha moneda. [sic] El Gobernador Provisional, Manuel Pineda.- Srío. Gral. José H. Ruiz.
[67] AHECH, Memoria de Gobierno, Informe de Gobierno de Rafael Pimentel 1901
[68] AHECH, El Heraldo de Chiapas,  Tuxtla Gutiérrez, enero 1º de 1907 Año 1, No. 26.
[69] Ibid.
[70] Ibid.
[71] Ibid.
[72] AHECH, El Heraldo de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, Enero 15 de 1907 Año 1, No. 28.
[73] AHECH, HFCG, Diario de Chiapas, 31 de agosto de 1912.
[74] Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias. Dice: ‘… el hecho de que una moneda circule tanto más rápidamente cuando menos buena es, en tanto que las piezas con un alto índice de metal se encuentran escondidas y no figuran en el comercio: es la ley llamada de Gresham.’ Ed. Siglo XXI, Argentina. 1968. p. 168

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